Comunidad de Puerto Edén acusa abandono de los gobiernos y del Estado y reclama derecho a hacerse cargo de su territorio

Abandono sistemático de los gobiernos y del Estado, estrategias para acabar con el Parque Nacional Bernardo O’Higgins y entregarlo para la actividad de los privados son parte de las acusaciones que elevaron las organizaciones civiles de la localidad de Puerto Edén, ante el persistente fenómeno de marea roja que afecta a sus medios de vida.

“El Parque Nacional Bernardo O’Higgins es patrimonio biocultural de Puerto Edén”, afirman y advierten que denunciarán en todos los foros internacionales posibles cualquier intento de los gobiernos de Chile por acabar con el parque o de privarlos de cualquier forma de su patrimonio.

“La falta de Estado y de Gobierno nos faculta a hacernos cargo de nuestro territorio y de la legalidad que nos asiste. Obraremos en consecuencia y con el mayor respeto por el entorno que nos rodea. No esperaremos más”.

Esa es la decisión terminante de la comunidad de Puerto Edén, expresada a través de un comunicado público que dice lo siguiente:

«Puerto Edén ha sido abandonado por los Gobiernos de Chile. Dejada a su suerte, nuestra localidad y sus habitantes, han visto cómo los Gobiernos de Chile se han desentendido de nuestros problemas. La marea roja es un capítulo más del abandono. Gobiernos responsables por el futuro de una localidad estratégica habrían estado trabajando desde largo con nuestra comunidad para generar alternativas de desarrollo coherentes con las oportunidades que ofrece el Parque Nacional Bernardo O’Higgins, en cuyo interior se encuentra nuestra localidad. Revindicamos nuestro derecho al desarrollo sostenible y en armonía con nuestro entorno ambiental, social y cultural.
Puerto Edén es víctima del Estado subsidiario. Nuestra comunidad ha planteado innumerables alternativas de desarrollo, estrictamente respetuosas con la preservación de nuestro parque nacional y de gran potencialidad para el bienestar de sus habitantes y familias. Buena parte de esas alternativas han sido apoyadas por organismos internacionales, banca multilateral, centros de investigación y desarrollo de enorme prestigio, pero han chocado con la falta de imaginación y de compromiso de las autoridades que deben tomar decisiones, presas de la perniciosa ideología del Estado subsidiario.
Puerto Edén necesita a un Estado activo, interesado, planificador del desarrollo, no a meros comentaristas del devenir trágico de la localidad.

Puerto Edén debe ser un territorio especial dotado de un programa de desarrollo sostenible. Puerto Edén es la localidad más aislada de Chile. A nuestro villorrio sólo se puede llegar por vía marítima, luego de 27 horas de navegación desde Puerto Natales y 18 horas de navegación desde Tortel. No hay ni aeropuertos ni aeródromos, ni menos carreteras, que acerquen al poblado. Fue creado en una época de conflictos limítrofes y se encuentra situado cerca de un área con su demarcación fronteriza pendiente. Los procesos de cambio en la configuración de la costa hacen que Puerto Edén siga siendo una población estratégica. Por ello, mantener esta localidad en manos de autoridades inanes es en sí una irresponsabilidad adicional. Puerto Edén debe ser un territorio especial con un programa de desarrollo explícito y dependiente directamente de la Subsecretaría de Desarrollo Regional.
Las proposiciones de desarrollo sostenible para Puerto Edén, planteadas a los Gobiernos de Chile deben ser recuperadas y reactivadas. Puerto Edén ha planteado la urgencia de contar con un plan de manejo del Parque Nacional Bernardo O’Higgins, que lo dote de valor y alternativas claras de desarrollo para su población local. Vivimos en el limbo regulatorio en esta importante área silvestre protegida.
Conaf debe dejar de dormitar sobre los papeles de esta propuesta o, bien, declarar honestamente su incompetencia en la materia.

También hemos planteado la urgencia de contar con planes de manejo de los recursos hidrobiológicos que están dentro del perímetro del parque, de manera de evitar que ellos sean depredados por flotas provenientes de otros puertos. Subpesca debe avanzar con urgencia en esto.

Si espera que el parque deje de ser parque para satisfacer intereses ajenos, sólo cargará con la vergüenza de haber permitido la depredación descontrolada de sus recursos y medio ambiente. También hemos planteado el potenciamiento turístico y científico de la zona. Hemos incluso generado fondos de inversión y de garantía para esto; hemos ya instalado las bases de una estación científica. Pero las autoridades siguen desentendidas y prestas a escuchar a los peores agoreros y envidiosos de Occidente para entregarse, con ello, al dulce placer de no hacer nada. El problema de Puerto Edén es el de una profunda injusticia territorial alimentada por intereses mezquinos instalados cerca del poder.

El Parque Nacional Bernardo O’Higgins es patrimonio biocultural de Puerto Edén. Nos llama la atención cómo las autoridades se han enfrascado en sacar adelante esquemas de áreas silvestres protegidas para entregarlas a empresas y organizaciones extranjeras, abandonando el Parque Nacional Bernardo O’Higgins, el parque nacional más grande de Chile. Todo apunta a que su norte es acabar con este parque, para dejar entrar a empresas y actividades depredadoras a sus aguas. Nos oponemos rotundamente a ello. El Parque Nacional Bernardo O’Higgins es el patrimonio ambiental, social, económico y cultural de Puerto Edén. Denunciaremos en todos los foros posibles cualquier intento de los Gobiernos de Chile de acabar con el Parque Nacional Bernardo O’Higgins o de privarnos de cualquier forma de nuestro patrimonio biocultural.
Haremos uso de nuestro patrimonio. Puerto Edén ha conformado su asamblea territorial de organizaciones civiles. Nos aprontamos a desarrollar nuestro propio plan de desarrollo. No esperaremos más a las autoridades. Tenemos derecho a formular nuestras propias prioridades ante un Estado chileno ausente. La falta de Estado y de Gobierno nos faculta a hacernos cargo de nuestro territorio y de la legalidad que nos asiste. Obraremos en consecuencia y con el mayor respeto por el entorno que nos rodea. No esperaremos más.
Esta declaración está firmada por Juan Avila Espinoza, presidente de la Asociación Sindicato de Pescadores; Aliro Vargas Traimante, presidente de la Asociación Mapuche-Huilliche; y Juan Carlos Tonko Paterito, presidente Comunidad Indígena Kawésqar.

La Prensa Austral

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