Natalina y su incesante búsqueda de una familia que nunca conoció

Elizabeth Sánchez Moreno vive en Santiago y hoy llega por segunda vez a su natal Ultima Esperanza en busca de respuestas.

Han pasado cuatro años del último reencuentro con la esperanza, una tiempo que parece mínimo con los largos años de incertidumbre y de búsqueda de respuestas que hasta hoy parecen negarse a llegar. Sin embargo, para Elizabeth Sánchez Moreno la perseverancia, y justicia, debe tener un final feliz.

“Yo nací acá en Puerto Natales, alejada de mis padres que no conozco y terminé siendo la hija única de un matrimonio de la comuna de Independencia, en Santiago”. Es el punto de partida que la mujer de 50 años comparte y que da cuenta de un caso que durante años ha venido tratando de esclarecer, pero que por cosas del destino surge como un puzzle de dudosas piezas.

Su relato lleva al año 1970 cuando una profesora, supuestamente embarazada, deja a su marido en Santiago y se desplaza hasta Puerto Natales para pasar un par de meses junto a su hermano, el abogado y jefe de Impuestos Internos, Romualdo Moreno Garrido, y su esposa Graciela Arias Yáñez, médico del Hospital Augusto Essmann de la capital de Ultima Esperanza.

A los pocos meses un certificado daba cuenta del nacimiento de Elizabeth. El antecedente detallaba: 1 de septiembre de 1971, parto en vivienda de la comuna de Independencia, y dos testigos familiares.

Sin embargo, y tras una infancia sin contratiempos, Elizabeth cuenta haber escuchado conversaciones “de adultos” donde pudo saber de su origen. Dice que su familia era estricta, que se creció sobreprotegida por ser hija única y que jamás hubo espacio para preguntas a su madre, ni siquiera poco antes de su partida en 2005.

Asimismo, recuerda haber sido pequeña (9 años) cuando el hombre que creía su padre se separó de su madre adoptiva. El distanciamiento con él fue total durante 45 años, y se vio interrumpido recién hace dos años cuando el hombre fue notificado tras la denuncia que hizo Elizabeth por este caso. En el reencuentro, le habría confesado que jamás, hasta ahora, supo que ella no era su hija.

Hoy Elizabeth se encuentra en Puerto Natales, tal como lo hizo en 2017 cuando visitó su natal ciudad por primera vez. Las preguntas, dudas e incertidumbre siguen siendo las mismas, pero esta vez tiene la convicción de que su venida no será en vano.

El viaje anterior, además, había estado marcado por otro golpe personal. Su única hija de 17 años falleció en 2016 intoxicada por inhalar cianuro en su vivienda de Puente Alto.

“Quiero saber quienes son”

Hoy lo único que Elizabeth Sánchez quiere es reencontrarse con sus familiares, ojalá con su progenitora. “A lo mejor ellos nunca supieron que yo existía. No quiero reprocharles nada, sólo saber quienes son, cómo están, si tengo más hermanos”, señala.

En su hipótesis, plantea que probablemente tras dar a luz a su madre se le dijo que la pequeña había fallecido y que su mamá adoptiva como tenía el contacto de su hermano abogado y su cuñada médico no le fue difícil hacerse de la bebé. “En las indagaciones que pude hacer me dijeron que esas prácticas se daban y que en más de una oportunidad otras personas llegaron al hospital buscando respuestas similares a las mías. Ojalá alguien pueda ayudarme, alguien que haya trabajado en el hospital en los años 70 o que haya conocido a Romualdo Moreno o Graciela Arias (ambos fallecidos). Hoy estoy feliz de estar en Natales y sólo espero irme igual, con respuestas”.

La Prensa Austral

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