Club de Leones presentó a sus seis embajadores para Jornada online

Sin meta, con cierre el 19 de diciembre y no en octubre como era habitualmente y con seis embajadores, se realizará este año la edición Nº33 de las Jornadas por la Rehabilitación en Magallanes. La presentación de este evento se realizó el viernes por las pantallas de ITV Patagonia, en una transmisión que estuvo a cargo de Oscar España, que tuvo como invitado al presidente del Club de Leones Cruz del Sur, José Rosales Galindo, que invitó a participar en esta tradicional cruzada, cuyas actividades se realizarán fundamentalmente, en formato virtual. La modalidad de recaudación de dinero será online, por lo que en el programa se reveló la APP Jornadas, la cual estará disponible en los próximos días para descargarla desde APP Store y Play Store de manera gratuita.

A diferencia de otros años, no habrá uno o dos personas que simbolicen a los beneficiarios del Centro de Rehabilitación, sino que ahora se destacará el trabajo de los funcionarios. Es por eso que se determinó que para esta edición sean seis embajadores, los que con su testimonio, buscarán motivar la participación de los magallánicos.

Eduardo Bahamonde Garay, 42 años, es kinesiólogo e ingresó al centro de rehabilitación en 2008. Además, es jefe del Programa Universal y capitán de la Cuarta Compañía de Bomberos Bomba Croata. “El Centro de Rehabilitación es parte importante de todo mi quehacer, ya que es parte de mi vida. Paso gran parte del tiempo y del día acá, me gusta la convivencia con los compañeros. Por eso con los pacientes se disfruta día a día”. En esa línea, enfatiza que “las personas con discapacidad tienen que ser tratados sin distinción, somos todos iguales y deberíamos tener todos las mismas posibilidades de desenvolvernos en la sociedad con las mismas posibilidades de participación y con menos barreras, no sólo arquitectónicas  sino que de pensamiento, también”, finalizó Bahamonde, quien recalca que “no imagino haciendo otra cosa, agradezco todos los días la labor que me ha tocado desarrollar. Soy un privilegiado”.

En tanto, Edgardo Márquez Velásquez tiene 62 años y ha vivido gran parte de la historia de los Centros de Rehabilitación. Ingresó a trabajar en marzo del año 1992 en el cargo de conductor, asumiendo con el tiempo, nuevas labores y responsabilidades. “Llevo 28 años trabajando y viviendo el espíritu de los centros de rehabilitación. Además, creo que aporto un granito de arena en la rehabilitación de los pacientes del centro. Yo quiero que nuestros pacientes sean tratado por igualdad y debemos apoyarlas  y darles las facilidades en su rehabilitación”.

Juana del Carmen Pérez González, en tanto, de “45 primaveras” como menciona con naturalidad y alegría, cuenta que ingresó al centro el 1 de agosto de 2015 a apoyar las labores de aseo. “El centro es importante porque me hizo ver la rehabilitación desde otro punto de vista, darme cuenta que somos nosotros los que tenemos que sanar para tener una sociedad más inclusiva y con la mirada de que todos no somos iguales, pero tenemos el mismo derecho a desarrollarnos y vivir plenamente. Muchas personas han dejado algo en mí. En el centro he visto niños hermosos que ya no están y que a pesar de todos sus problemas eran felices”, dice con emoción.

Otra embajadora es Ruth Ubal Vásquez, de 32 años y que coordina la sede de Puerto Natales. “Me tocó hacer la práctica profesional en el centro de Punta Arenas. En el edificio antiguo. Me gustó mucho el área y me gustó trabajar con niños. Luego hice reemplazos y el 14 de julio del 2011 llegué a Natales”, recuerda Ruth.

“El centro significa demasiado para mí, ya que me he podido desarrollar profesional y personalmente. Además es como mi segundo hogar porque paso gran parte del día acá, junto a mis compañeros y pacientes. La experiencia ha sido muy enriquecedora, muy bonita”, subraya.

Juan Carlos Alvarado Pacheco, en tanto, ingresó a trabajar al Centro de Rehabilitación, sede Tierra del Fuego, en marzo del año 2013 como conductor. Pero  conoció la labor de esta institución como  paciente, tras vivir una discapacidad transitoria. “He aprendido que la discapacidad más dolorosa y la única que no se puede superar es la discapacidad del corazón. Cuando las personas no tienen la capacidad de entender a las otras personas, que no son capaces de vivir el dolor de otros, no hay remedio. Todas las otras discapacidades se superan, con cariño, esfuerzo y trabajo de toda la comunidad”, explica con emoción.

Finalmente, Cecilia Adriazola Valenzuela tiene 40 años y es terapeuta ocupacional, encargada de la sede Tierra del Fuego, donde entró a trabajar el 5 de mayo de 2009. “El Centro de Rehabilitación ha sido, es y será siempre importante en mi vida, ha guiado gran parte de mi formación profesional y estoy inmensamente agradecida de todo el apoyo, confianza, trabajo en equipo y empatía, por parte de todos quienes componen este grupo de trabajo. La mente es tan poderosa, que cuando la llenas de pensamientos positivos, tu vida cambia, convirtiendo las dificultades en oportunidades, las pruebas como enseñanzas, cuando se hacen las cosas con cariño y pensando en hacerle bien al otro siempre se gana y esa lucha no la llevan solo, cada terapeuta y la familia las emprende con ellos”.

La Prensa Austral

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