Mujer fallecida en un paradero había trabajado durante algunas temporadas en el Paine

Apenas vi que no se movía fui corriendo al hospital”, dijo la pareja de María Sara Naimán Olavarría, la mujer de 51 años que ayer falleció al interior de un paradero de la locomoción colectiva, lugar que hace meses compartía con Francisco Sepúlveda Berguecio.

Las causas del deceso las establecerá el informe de autopsia del Servicio Médico Legal, aunque preliminarmente no se descarta una hipotermia, ya que la madrugada de ayer fue muy fría.

El Centro Meteorológico Regional Austral había anticipado temperaturas bajas, con mínimas de -2º y -8º para Punta Arenas. Por eso la Onemi mantuvo vigente la “Alerta Verde Temprana Preventiva Regional por heladas”.

En medio de este escenario no se descarta que la víctima, una persona en situación de calle, dejara de existir por enfriamiento.

El paradero ubicado a la entrada del Hospital Clínico de Magallanes, a un costado de la Avenida Eduardo Frei, vereda poniente, hizo para ellos su cobijo. Colchones, frazadas y algo de ropa de cama apilada en un rincón, regalo de agrupaciones y manos amigas, les ayuda a “calar” el frío.

Muerte

Horas después de fallecida su compañera, Francisco nos invita a pasar. Porque hay que estar ahí para constatar cómo viven o sobreviven.

Una realidad que hace un par de años no estábamos acostumbrados a ver. En cambio ahora sí. Se les reconoce como “personas en situación de calle”.

La muerte de María nos vuelve a aterrizar a una realidad que muchos quisieran obviar. Son muchos como ellos, que no tienen dónde estar y que terminan viviendo de la caridad.

“Ya perdí la cuenta del tiempo que llevo viviendo así”, nos dice Francisco. “No sabes lo difícil que es vivir aquí”, y muestra el reducido espacio.

“Con mi señora (María) nos cobijábamos para no tener frío”, señala llorando, sabiendo que la extrañará mucho.

Ayer en la mañana, en un rato que despertó, vio a Sarita (como le dice él) que no reaccionaba y tampoco la podía levantar. “Partí corriendo al hospital, que está a metros, no a kilómetros. Cuando llego les digo la Sarita no reacciona pueden ir. Pasó como media hora y cuando llegaron aún tenía pulsaciones”, pero después, cuando el paramédico lo queda mirando, entendió que había fallecido.

“Ella no es la primera persona que muere por esto, es nuestra realidad”, y por eso aprovechó de pedir a los jóvenes que no se involucren con el licor, porque al final esto les termina pasando la cuenta.

La mujer si bien nació en Puerto Montt el año 1968, vivió en Neuquén, República Argentina, pero la conoció acá, hace 5 años. Allá tiene a toda su familia, “así que no sé cómo se les pueda avisar”, indicó Francisco.

“Anoche (lunes) estaba bien. Salí a comprar y cuando volví nos tomamos algo y de ahí nos dormimos hasta hoy (ayer) en la mañana, que no reaccionaba”.

Agradecimientos

Agradeció a la gente que se porta muy bien con ellos, de distintas fundaciones o grupos de Iglesias que les llevan comida.

“Lo que hacemos es tratar de racionar las cosas para aguantar”, concluyó.

Trabajó como mucama

María Sara había trabajado como auxiliar de hotelería en Sodexo y como mucama en un hotel en Torres del Paine. También tuvo un paso como auxiliar en el Hogar de Cristo.
Un primo se acercó ayer a una funeraria local con el fin de iniciar la tramitación con miras a reclamar el féretro desde el Servicio Médico Legal.

La Prensa Austral

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