Subdirectora médica del Hospital Clínico, María Isabel Iduya, tras vencer al coronavirus: “Pensé que me iba a morir”

La especialista estuvo en coma inducido y con ventilación mecánica por más de 20 días.

Una falla respiratoria severa producida por el Covid-19 que la afectaba fue la causa por la que la médico internista María Isabel Iduya estuvo en estado crítico y en riesgo vital. Estuvo conectada a ventilación mecánica y en coma inducido por más de 20 días, aún hoy se mantiene en tratamiento médico. Tras vencer al Covid-19, hoy trabaja en su rehabilitación.

La subdirectora médica del Hospital Clínico de Magallanes no lo recuerda todo y de a poco ha ido reconstruyendo la historia. Estando en coma fue su hijo Francisco quien tuvo que enfrentarse a la decisión de que fuera intubada y de ver a sus padres enfermos (ambos profesionales del Hospital Clínico de Magallanes).

“Me asusté porque pensé que me iba a morir”, explica la especialista del Hospital Clínico de Magallanes, tras el proceso vivido y lo que ha debido enfrentar.

Recordó que su marido (Alejandro Vergara) enfermó el sábado (11 de abril) en la mañana y ella comenzó con un resfriado ese día en la tarde. Al día siguiente se tomó la prueba para el coronavirus, pero salió negativa. De todas formas, estaba en cuarentena preventiva porque era contacto estrecho de un contagiado. Sabía que debía repetir el examen el martes siguiente, pero ese día su marido ingresó a Cuidados Intensivos, así que el segundo test se lo realizó el miércoles 15 de abril y ese examen salió positivo.

Internada en
Cuidados Intensivos

Cuando le confirmaron el diagnóstico de coronavirus, tenía síntomas leves, un poco de tos y molestias musculares, pero estaba bien y de hecho continuaba trabajando desde su casa. Fue recién el viernes (17 de abril) en la noche cuando comenzó a tener mucha fiebre y su condición de salud fue empeorando. Al otro día le costaba respirar, así que la llevaron al Hospital Clínico, donde le pusieron oxígeno.

“Con los días, me di cuenta que cada vez necesitaba más oxígeno y me costaba más respirar. Así aguanté hasta el sábado 25 de abril. Ese día me hicieron un escáner y me contaron que la neumonía por Covid-19 estaba peor y yo estaba agotada, me sentía muy mal y apenas entendía. A la salida me estaba esperando el doctor Marco Báez (jefe técnico de la Unidad de Paciente Crítico) y mi hijo. Me dijeron que la cosa no estaba bien y que me iban a trasladar a la Unidad de Cuidados Intensivos, pero la verdad es que en ese momento estaba al borde de la inconciencia y no recuerdo qué pasó”, explicó.

Mientras estuvo en Cuidados Intensivos, sólo tiene algunos recuerdos, imágenes y pesadillas, pero piensa que era el efecto de los medicamentos. “A veces escuchaba a los médicos que hablaban de que tenía los niveles de glicemia (azúcar en sangre) en 240. Entonces yo, que soy médico en Uci, pensaba ‘esta paciente es diabética y hay que dejarle una bomba de insulina’ y después me decía ‘pero si ésa soy yo’. Entonces fue muy extraño”, dice la doctora Iduya, quien reconoce que fue un proceso muy difícil y es que pasó de ser médico tratante y subdirectora médica del Hospital Clínico a ser paciente.

“Es muy complicado darte cuenta de lo vulnerable que eres porque vas a trabajar todos los días y no piensas que al otro día no vas a poder levantarte”, explica.

Estuvo con sedantes y ventilación. Además, como la falla respiratoria es muy importante, que es lo habitual en casos de Covid-19, la pusieron paciente boca abajo, para lograr que la ventilación fuera más eficiente.

“Cuando desperté y tuve conciencia recién me di cuenta de la gravedad de lo que me había pasado, porque mientras estuve sedada sabía que no podía hablar y que tenía una cosa plástica pero no era capaz de hilar que estaba conectada a ventilación. Salir fue terrible y cuando desperté no me podía sujetar en la cama, tampoco podía caminar, ni comer”, agrega.

En concreto, presentó una atrofia de los músculos y de la parte neurológica como consecuencia de los medicamentos y por el reposo prolongado. Ahora está con atención de un kinesiólogo, todos los días, y con eso ha logrado recuperar la musculatura, y ha comenzado a moverse sola.

Además, le realizaban curaciones a la herida de la traqueotomía, que estuvo dos meses sin cerrar, que se infectó que tuve que volver a tomar antibióticos.

“Es una enfermedad muy aguda, donde un día estás bien y al día siguiente no te puedes mover. La primera vez que me sentaron, me resbalé y no me pude sujetar. Entonces uno se angustia pensando en que va a quedar así. Cuando salí a mi casa con hospitalización domiciliaria tuve que aprender a caminar de nuevo con un burrito y en eso estuve una semana”, comentó la especialista.

Apoyo familiar
y hospitalario

Tras todo lo vivido, destaca el apoyo de su familia en este proceso. “Tengo una familia espectacular y cuando pensé que me iba a morir, pensaba en ellos”, explica.

Respecto del trabajo realizado por el Hospital Clínico de Magallanes, para la especialista la batalla contra el Covid-19 se ha podido dar gracias a un grupo de profesionales que se entrega por entero para que dicho centro asistencial pueda enfrentar la pandemia de buena manera.

Recordó esas largas jornadas de trabajo en que realizaban distintas gestiones para que el hospital estuviera listo para la pandemia y para que la comunidad se diera cuenta de lo grave que es esta enfermedad. “Es gracias a ese trabajo que logramos salir adelante”, dijo.

La Prensa Austral

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