Bancada transversal por la salud mental presenta proyecto para que el gobierno elabore un programa de salud mental para las y los trabajadores de la salud

Chile y el mundo están enfrentando la peor situación sanitaria de los últimos 100 años debido a la pandemia por covid-19. El distanciamiento físico, la incertidumbre, la angustia por la propia salud, el fallecimiento de familiares, el no poder realizar ritos de despedida, el incremento de la violencia intrafamiliar, el empobrecimiento, la pérdidas del empleo y las múltiples restricciones en la vida cotidiana pueden deteriorar la salud mental de las personas, lo que puede generar y aumentar trastornos ansiosos, del ánimo, del sueño, consumo de alcohol y drogas, femicidios e incluso suicidios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Naciones Unidas han llamado a los gobiernos a establecer acciones urgentes y priorizadas en relación a la salud mental, estimando un incremento en las patologías en hasta 30%. Este aumento se dará particularmente en las y los trabajadores de la salud, generando un brote de “pandemia espejo”, una enfermedad psicológica en respuesta a la pandemia.

Aunque se anunció el programa Saludablemente y la Mesa Presidencial de Salud Mental –donde participan representantes de la bancada–, no se ha generado un plan que considere de manera integral la salud mental en la población, por lo que resulta imprescindible el desarrollo de estrategias dirigidas a la prevención, promoción y fortalecimiento de la salud mental.

Es por esto que las y los parlamentarios Gabriel Boric (Convergencia Social), Jaime Bellolio (UDI), Carolina Marzán (PPD), Juan Luis Castro (PS), Sebastián Keitel (Evópoli), Miguel Crispi (RD), Diego Ibáñez (CS), Marcela Sabat (RN), Francisco Eguiguren (RN), Daniella Cicardini (PS) y Catalina del Real (RN) conformaron una bancada de salud mental en la Cámara de Diputados. El objetivo es visibilizar y posicionar la salud mental, materia que históricamente no se ha priorizado en el país.

Como primera acción, la bancada presentará un proyecto de resolución para que el gobierno elabore e implemente un programa de salud mental para las y los trabajadores del área de la salud en el contexto de la presente pandemia, que implique dar protección efectiva al derecho humano a la salud mental que se está viendo fuertemente afectado por esta pandemia y por la falta de protocolos que aborden el tema. Este programa debiera activarse –con las adecuaciones necesarias– en otros casos de emergencia sanitaria que genere un colapso en la red asistencial y requiera esfuerzos activos para la protección de la salud mental de los equipos de salud.

El diputado por Magallanes, Gabriel Boric, comentó que “la salud mental es algo que muchas veces no se ve a simple vista, pero que está ahí, es bienestar subjetivo de cada persona y los trabajadores y trabajadoras de la salud han hecho un esfuerzo muchas veces sobrehumano para poder ser el sostén de nuestro país en el marco de esta crisis y, por lo tanto, es importante que les retribuyamos preocupándonos por ellos como corresponde y parte de eso es la salud mental”.

Además, agregó que “ya habíamos presentado un proyecto en conjunto con el concejal Arturo Díaz y con el diputado Marcelo Díaz para establecer un beneficio permanente similar al que tienen las Fuerzas Armadas para los funcionarios y funcionarias que hayan quedado con secuelas o incluso para quienes fallecieron y sus familias en el contexto del combate a esta crisis del coronavirus, así que seguimos trabajando, pensando en trabajadores y trabajadoras de la salud, pero también por cierto en toda la población y vamos a seguir presentando proyectos en esta línea durante los próximos días desde la bancada transversal de salud mental”.

La bancada buscará realizar diversas acciones para que la salud mental sea priorizada como parte de la crisis sanitaria, recibiendo el mismo trato que otras áreas de la salud; abogará para que la autoridad sanitaria genere medidas que mitiguen el impacto en salud mental de esta crisis; proponer la mantención y fortalecimiento de los programas asociados a la prevención y tratamiento de problemas de salud mental, con énfasis en la violencia intrafamiliar y la violencia de género, las cuidadoras –quienes ya padecían enfermedades mentales–, los niños, niñas y adolescentes y las personas mayores, a partir de la inyección de recursos a la red primaria de atención y los dispositivos comunitarios.

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