“Así me recuperé del coronavirus”: Habla doctora de 60 años infectada en Nueva York

¿Qué pasó?

El testimonio de Clare Gerada, una doctora británica de 60 años que acaba de ser dada de alta tras sufrir el coronavirus, nos da una idea de cómo vivió la enfermedad que mantiene al mundo entero en alerta.

Varios diarios británicos han conseguido de su propia voz, cómo fueron sus primeras sospechas de tener el virus, sus días en aislamiento, su proceso de recuperación y cómo se sentía durante su lucha con el Covid-19.

¿Qué dijo?

“Tenía fiebre, escalofríos, dolor de garganta, mareos, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza y dolores en el pecho causados por la tos constante. Estaba tan agotada, no podría haber encontrado la energía para recoger un billete de £50 si estuviera en el piso frente a mí”, contó la médico.

“La enfermedad me estaba agotando y me golpeó, pero nunca sentí que mi vida estaba en riesgo. Mi cuerpo estaba haciendo todo lo posible para combatir la infección”, resaltó.

En una entrevista con Daily Star contó su proceso como paciente de Covid-19. Clare recordó que había asistido a una conferencia médica en Nueva York, (EEUU) y tomó un vuelo de regreso a Inglaterra.

“Metido en algún lugar de mi cuerpo estaba desarrollando el Covid-19, que comenzó a mostrarse unos días después de llegar.Los síntomas se fusionaron con el desfase horario: cansancio, dolor de cabeza y sentirse algo fuera de control”, explicó.

“La tos seca que atribuí al largo vuelo a casa y los efectos en la respiración al aire de la cabina. Pero lo que no podía descartar era la temperatura que ahora estaba por encima de 41 grados. Mi experiencia con el coronavirus había comenzado”.

Clare dijo que el coronavirus era la peor enfermedad que había tenido, pues en general ha sido una persona bastante sana. “Puedo entender por qué la gente está preocupada, pero la gran mayoría sobrevivirá, como yo. No es necesariamente una sentencia de muerte”, sostuvo.

La mujer explicó que sobrellevó su caso tomando sopa de pollo que le devolvía el apetito, paracetamol tres veces al día, reposo y limonadas. Para ella, no existen medicinas heroicas.

“Mi esposo practicaba el distanciamiento social. Nos comunicamos a través de un teléfono móvil y llevaba la única protección que tenía para la cara: una bufanda de fútbol del Chelsea”, prosiguió.

“Viví esta desagradable enfermedad, pero sin sentir que me acabaría”, dijo Clare.

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